Josep Piqué • El Mundo • 28 de marzo de 2022

Josep Piqué: "La derrota de Putin es estrepitosa más allá de sus victorias militares"

El ex ministro de Exteriores dice que "si Occidente no le para los pies, su tentación de entrar en Europa es evidente"

El ex ministro de Exteriores Josep Piqué, hombre clave en los gobiernos de Aznar, tomó las riendas de la diplomacia española en el año 2000, pocos meses después de la llegada de Putin al poder en Rusia, y conoce a la perfección los entresijos de las relaciones internacionales que están a pleno funcionamiento.

¿Está la guerra en Ucrania próxima a su fin?

La guerra no está próxima a terminar, pero lo que sí puede producirse es un alto el fuego, un armisticio que detenga la actual carnicería. Eso sí lo veo más probable.

¿Rusia se ha revelado como un enemigo a largo plazo de la Unión Europea?

Rusia como tal, no, pero la estrategia de su actual presidente, desde luego, sí. En su estrategia está la recomposición del antiguo espacio soviético y al mismo tiempo la materialización de un sueño propio del ultranacionalismo ruso, que es la unificación de la Gran Rusia eslava pasando por encima de la propia historia y de la legalidad internacional. Cuando se está dispuesto a saltarse la legalidad internacional utilizando la fuerza militar, evidentemente tenemos enfrente a un adversario al que hay que pararle los pies.

Lo planteo de otra manera, ¿es Ucrania para Putin la puerta de entrada a Europa, como avisa el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski?

Yo creo que en la cabeza de Putin, además de recuperar el espacio de la antigua Unión Soviética, y conviene recordar que eso incluiría también a Moldavia, Georgia y los países Bálticos, efectivamente podría haber estado ese designio pero creo que a la vista de la resistencia ucraniana, heroica del propio Zelenski, y de la respuesta de la OTAN, de Occidente y del mundo en general, lo que ahora Putin desea es terminar cuanto antes la operación vendiendo algún tipo de éxito, aunque su derrota sea estrepitosa en todos los ámbitos, más allá de las victorias estrictamente militares que todavía pueda obtener. El establecimiento de líneas rojas ahora es efectivo, pero estoy de acuerdo con Zelenski en que hay que pararle, porque si le hubiera salido bien la operación de Ucrania y la respuesta de Occidente hubiera sido débil la tentación de continuar era evidente.

¿Tiene la OTAN alternativas para frenar a Moscú sin implicarse abiertamente en una acción militar?

Las que está poniendo en práctica ahora: suministrar armas eficaces a la resistencia ucraniana, concentrar efectivos en las fronteras de Rusia y en los lugares sensibles, desde los países bálticos al corredor de Suwalki, pasando por Polonia, Rumanía e incluso en el Mar Negro, y advertir claramente a Putin de que la menor intervención en territorio de la OTAN supondría la aplicación del artículo 5 del Tratado de la Alianza [que establece que un ataque armado contra uno de sus miembros será considerado como un ataque contra todos ellos] y, por tanto, la respuesta militar.

Cuando la guerra acabe ¿qué tipo de relaciones se podrán mantener con Moscú?

Mientras se mantenga Putin, muy difíciles, porque más allá de que, ojalá, se pudiera conseguir un alto el fuego, ha demostrado tal desprecio a los derechos humanos y a la legalidad internacional, y ello unido a su naturaleza de criminal de guerra, que las relaciones con Rusia deberán quedar hibernadas, por lo menos hibernadas, y yo creo que incluso sería bueno retirar a los embajadores y mantener las sanciones.

Las sanciones económicas entonces no se podrían levantar de inmediato...

Insisto en que mientras Putin esté ahí y no reconozca su actuación ilegal veo muy difícil que se puedan levantar las sanciones económicas.

Pero, ¿estamos los europeos preparados para asumir las repercusiones que la guerra y esas sanciones a Rusia tienen en nuestras economías?

No tenemos más remedio. Si cedemos ahora sería la antesala de tener que hacer concesiones posteriores. Por eso hay que transmitirle con toda claridad a la ciudadanía europea que probablemente es inevitable que tengamos que afrontar perjuicios que afecten a nuestra vida cotidiana, porque hacer lo contrario acabaría siendo muchísimo peor.

¿Es factible y posible, como ha prometido el presidente del Gobierno, incrementar nuestro gasto en Defensa hasta el 2% del PIB?

Es un compromiso de los países de la Alianza adoptado desde hace mucho tiempo. Otra cosa es que no se haya ido materializando. Desde luego, para un país como España, en su actual situación de enorme déficit público y de acumulación de una deuda sobre el PIB altísima, el margen de maniobra es relativamente pequeño, pero sí se puede establecer un calendario racional, factible y confiable de sucesivos incrementos en el presupuesto de Defensa, porque tenemos la obligación como socios de la Alianza de contribuir al esfuerzo de manera solidaria.

¿Puede el Gobierno gestionar eficazmente la guerra y sus derivadas con las profundas divisiones que hay en el Consejo de Ministros?

Es una de nuestras grandes debilidades, porque afecta a algo fundamental en cualquier país, que es la credibilidad de la política exterior. La política exterior se tiene que basar en consensos fundamentales por encima de la alternancia política y, desde luego, en mostrar unidad de mensaje por parte del propio Gobierno, más allá de la necesidad de buscar acuerdo con el principal partido de la oposición y en el marco del Parlamento. Con la actual composición del Gobierno, esto se hace muy difícil.

Además de ministro de Exteriores usted lo fue de Industria , ¿es posible intervenir el mercado energético para frenar la escalada de precios?

Siempre se pueden tomar acciones puntuales ante situaciones excepcionales. Lo que no podemos hacer es adoptar, en el marco de la Unión Europea y del mercado único, decisiones de carácter unilateral porque eso alteraría las condiciones del mercado de una manera, entre comillas, arbitraria. De lo que se trata es de adoptar medidas entre todos que no representen distorsiones internas en el actual funcionamiento de los mercados.